Desde el 1 de enero los
colombianos enfrentan una cascada de alzas tanto en productos de primera
necesidad como en servicios, en momentos en que las presiones inflacionarias
han continuado aumentando.
El primer ‘golpe’ al bolsillo ciudadano ocurrió
con la gasolina la cual fue reajustada en $78 por galón por el Ministerio de
Minas y Energía, mientras que apegados al nuevo salario mínimo fijado en
$689.455 —que subió 7 %— entraron a regir otros reajustes en transporte,
alimentos, ropa, útiles escolares, medicamentos, etc.
Para los consumidores como feliza cortes “su bolsillo se ha visto
afectado cuando se dirige al supermercado o tienda de su barrio: La papa, el plátano,
la cebolla, el tomate, los huevos, las lentejas, los frijoles, las frutas, las
verduras, entre otros, han visto incrementar sus precios de manera
EXAGERADA," además señalo que “bastante, bastante difícil se encuentra las
cosas, el comerciante está afectado, pero nosotras las consumidores aun mas, la
verdad las cosas están muy caras".
En el 2015, según el DANE,
la inflación de alimentos fue de 10,85%, que aunque es un dato oficial, muchos
colombianos no lo creen, ya que por ejemplo, el arroz tuvo alzas hasta del 50%,
mientras las verduras y hortalizas subieron más del 40%. En relación entonces
con el año anterior la subida general de precios es evidente y fácil de
constatar por las amas de casa en particular y por el público colombiano en
general.


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